Tres opciones para reducir la contaminación en Arequipa

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Arequipa tiene el mérito de ser la segunda ciudad del país y el demérito de ser una de las más contaminadas. No solo su cielo, otrora azul, recibe brutales toneladas de humo, también está en peligro el suelo y el agua.

La Gerencia de Salud advierte que los casos de asma aumentaron en 50% en el último año por la contaminación del aire provocada por los humos del parque automotor.

Zacarías Madariaga, director de Gestión Ambiental de Arequipa, señala que el número de vehículos en el 2010 ascendía a 120 mil. En este año, la cifra aumentó a 250 mil. Las avenidas Independencia, Parra y Goyeneche figuran como las más contaminadas. En horas punta los niveles llegan hasta cuatro veces más de lo determinado en los Estándares de Calidad Ambiental (ECA).

Otro foco de contaminación son los residuos sólidos. Arequipa produce mil toneladas diarias de basura. Los botaderos de Paucarpata y Yura ya no dan abasto y se piensa abrir otro en el Cono Norte.

El río Chili es la principal fuente de vida de la ciudad. Con el funcionamiento de la planta de La Enlozada, se tratan los desagües que se depositaban en esta cuenca. Sin embargo, los problemas persisten. Un informe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) identificó 20 vertederos clandestinos que van a ensuciar al río.

Especialistas locales y nacionales en el primer “Fórum de propuestas de solución a la problemática ambiental de Arequipa” lanzaron algunas ideas para remediar estas amenazas ambientales. Las ideas resultan interesantes, pero depende de la voluntad política para echarlas a andar. Un deseo algo utópico.

Biofertilizantes

El biólogo de la Universidad Agraria La Molina, Juan Juscamaita Morales, tiene una propuesta para convertir la basura orgánica en fertilizantes naturales y biocombustible. En la Irrigación Majes-Siguas ya se aplica esta tecnología. Se utiliza verduras, excrementos y vísceras de animales. Su implementación resulta relativamente barata. Las personas pueden usar tanques de agua para acumular los residuos. Estos se mezclan con bacterias ácido lácticas y melaza (sustancia dulce derivada de la caña de azúcar). En cinco días se obtienen los primeros resultados. Se pueden conseguir varios derivados útiles, como biogás (para cocinar), fertilizante líquido y también el bioabono para las plantas. Estas plantas podrían instalarse en los camales, que producen una enorme cantidad de desecho orgánico.

Los biofertilizantes beneficiarán a la agricultura, explica Juscamaita Morales, ya que podrían abonar en forma natural, olvidándose de la dependencia de los fertilizantes artificiales.

El biólogo explica que la tecnología la aprendió en Japón, y que ahora la ha mejorado para Perú. En Majes se hace  los primeros experimentos.

En el norte se usan los desperdicios del sector pesquero para hacer en forma semindustrial abono natural y en Ica y otras ciudades de la selva pasa lo mismo.

Transporte eléctrico

La Sociedad Eléctrica del Sur (Seal) y la Empresa de Generación Eléctrica de Arequipa (Egasa) tienen sus propuestas. Sugieren que el Sistema Integrado de Transportes (SIT) use buses eléctricos. Con esto se abarataría costos de energía y los niveles de contaminación ambiental caerían a cero

También buscan impulsar el comercio de automóviles eléctricos y ciclovías. Con esto se eliminaría por completo la dependencia de energías contaminantes y no renovables, como el diesel petróleo y las gasolinas. Con este sistema ya no habría surtidores sino enchufes.

Paul Rodríguez Ochoa, gerente de Planeamiento y Desarrollo de Seal, sostiene que esto podría convertirse en punto de partida para utilizar otras energías renovables: el sol y el viento.

Plantas de tratamiento

La Autoridad Nacional del Agua también tiene lo suyo para disminuir la contaminación del agua. Plantean la creación de pequeñas plantas de tratamiento de aguas servidas. Estas pueden implementarse tanto en casas, colegios, comercios y hasta municipios. Con las aguas tratadas se regarían parques y jardines.

La inversión varía de entre S/ 10 mil y S/ 100 mil dependiendo de la complejidad y tamaño de la infraestructura. Parece mucho, pero más será la satisfacción dentro de 10 o 15 años, cuando veamos los primeros cambios en las áreas verdes de la ciudad.

Una forma de complementar esto, indica el biólogo de la Universidad Agraria La Molina, es creando proyectos de forestación en la ciudad usando aguas residuales y biofertilizantes. “Sería un boom en una ciudad tan seca como Arequipa. Podríamos forestar grandes áreas usando tecnologías amigables”, finaliza.

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carlos

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